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miércoles, 6 de abril de 2011

Pisto con huevos


Hoy os voy a hablar de una de mis cenas habituales, un plato que me saca de más de un apuro cuando llegas a casa de trabajar sin ganas de ponerte a cocinar y sobre todo de manchar.
Siempre hago bastante cantidad y así siempre hay disponible.
A mí me gustan mucho las verduras crudas, pero este plato es una buena forma de comer verdura para la gente poco amiga de ellas.
Si ya son muy extremos, podemos poner un poco de panceta o jamón en el guiso, les gustará más...
En mi casa, cuando era pequeño, era una cena muy frecuente, mi atareada madre no lo hacía tan lentamente, tomaba atajos-lease tomate de bote, pero la idea es la misma.
Este plato se puede hacer de dos formas o con dos propósitos distintos, se puede hacer para comer un plato equilibrado y sano o se puede hacer para disfrutar realmente comiendo y elevarlo a la categoría de platazo.
Evidentemente si nuestra intención es la segunda, tendremos que poner un plus de nuestra parte, un plus muy asequible por otra parte.

Es un plato fácil donde los haya, sólo necesitamos dos cosas, buena materia prima y parar el reloj.
Parar el reloj todos excepto los más nerviosillos podemos, hacerse con buenos tomates ya es más difícil, pero se puede intentar, pronto rebuscando en nuestros mercados, aun quedan algunas joyas por ahí...recuerdo unos hace dos veranos a una paisanina en el mercao de grao que fueron sin lugar a dudas los mejores de mi vida, más de un kilo cada tomate


Hay mucha historia, leyenda y controversia alrededor del pisto, que quién lo "inventó", que qué ingredientes lleva, que si el tomate antes o después etc etc, que si la güela fuma, bobadas en mi opinión, el mejor pisto es el que más le gusta a uno, si a mí por ejemplo me gusta más con berenjena para mí ese es el mejor.
Yo suelo hacerlo con lo que tengo en casa, pero como más me gusta es con cebolla, pimiento verde y rojo, calabacín y tomate, ni más ni menos.



Básicos unos buenos tomates maduros, de calidad, carnosos, si partimos de un buen tomate maduro no tendremos problemas de acideces posteriores ni nada, el plato saldrá redondo.

Bien, empecemos con este sencillo plato, para ello sacaremos la pota mágica, que no es otra que mi deseada y preciosa lecruset, perfecta para este tipo de platos.
Cortamos los pimientos, cebolla y calabacín en "cuadradinos" bastante pequeños (ajo opcional), espero que se aprecie el tamaño en la foto, aunque el corte va en gustos, hay a quien le gusta encontrarse trozos más grandes en el guiso.



En la olla ponemos un hilo del mejor AOVE y ponemos las verduras que acabamos de decir.
Salamos para que vayan soltando el agua y ponemos a pochar a ritmo de armonioso chup chup bien tapadas, en estos momentos ya debimos de haber parado el reloj y el tiempo en nuestra cocina se detuvo.
Vamos a hacer otros platos, a limpiar la casa, a cambiar un pañal, a separar una pelea, a sacar al perro o al sofá a descansar, debemos dejar un buen rato ahí nuestras verduras.



Cuando haya pasado X tiempo (me niego a dar tiempos) añadimos el tomate que previamente habremos cortado del mismo modo que las verduras anteriores.
Al estar bien maduros necesitamos un buen cuchillo para ello, básico e imprescindible, de lo contrario destrozamos el tomate al cortarlo, esta operación lleva bastante tiempo si no estamos de ello.


Aprovecho la ocasión para enseñaros el último caprichín y que reservo para estos cortes tan precisos, un cuchillo cerámico que hoy por hoy corta como el mismo demonio, a ver como envejece...


Añadimos el tomate a la olla, volvemos a salar y tapamos de nuevo.
Como no arrancamos el tiempo, sigue parado, no hay prisas en nuestra cocina, sólo se respira paz y amor, volvemos a velocidad chup chup y nos entretenemos en lo que cada uno pueda, ojala sea sofá a descansar, en mi caso imposible jeje.



Lo tenemos ahí X, segundos, minutos, horas o días (de nuevo me niego a dar tiempos), la cocina empieza a oler a gloria, los recuerdos empiezan a florecer, salivamos, las simples verduras se están convirtiendo en algo mágico.



En la olla debería haber una importante cantidad de agua (líquido), entonces destapamos y subimos el fuego, que el agua evapore, las verduras acaben de confitarse y todos los sabores se concentren.
Recordamos que no añadimos líquido alguno, ni vino blanco ni nada, todo ese caldo es de las propias verduras.



Dejamos enfriar lentamente lentamente encima de la cocina y cuando este frío a la nevera a serenar toda la noche.
Al día siguiente calentamos y probamos a ver como está y rectificamos si es que procede, sal, azúcar, cosas raras... allá cada uno.
En las fotos vais viendo las distintas etapas del guiso según va pasando el tiempo, segundos, minutos, horas...

Como os dije hay muchas formas de hacer el pisto, a mi me chifla así, es como más me gusta y como mejor me sale a mí.
También se puede hacer la salsa de tomate por separado etc etc etc, por ejemplo, a mí no me gusta rallar el tomate, acabas mucho antes, pero no hay comparación.
También se pueden pelar y despepitar los tomates, yo personalmente como lo suelo hacer para mí y no me dedico a ello, no lo hago, no lo creo necesario, pero la calidad del plato mejoraría si lo hiciéramos, por supuesto.


Una vez tenemos nuestro pisto, nuestro tesoro, podemos reservarlo varios días en la nevera a la espera de poder emplearlo con mil y un platos, carnes, pescados, como plato propio, etc etc...o, simplemente con la mejor salsa del mundo.
Yo soy miembro del club del huevo y de la yema.
En este caso escalfé un huevo y lo puse toscamente encima, para que complicarse más?
Para escalfarlo puse a calentar agua en una olla de bastante diámetro, con un buen chorro de vinagre de sidra y sal abundante, esto es para que las proteínas del huevo "cuajen" antes, así coge forma primero.
Cuando el agua esté empezando a hervir, no puede haber brusquedades ni borbotones locos, con una cuchara o similar hacemos girar el agua como si estuviéramos revolviendo.
Abrimos nuestro huevo y lo ponemos en una taza o similar, algo con lo que podamos introducirlo en el agua delicadamente.
Cuando el agua esté girando como cuando se va por el agujero de la bañera, introducimos el huevo con delicadeza extrema y seguimos haciendo girar el agua.
Lo dejamos ahí hasta que veamos la clara cuajada.
Este de la foto no quedó muy guapo por las prisas, pero practicando salen unos huevos preciosos.
Al girar el agua el huevo adopta una forma muy "visual".
Y ya está el platazo, a mí personalmente me chifla este plato.
Espero que lo disfrutéis y no os volváis locos, no hay recetas mágicas para el pisto, sólo necesita tiempo, como casi todo en la cocina.


Y ahora en vez de música, ponemos un trailer de un peliculón, yo no tuve el placer de verla, pero autoridades en la materia que si acudieron invitadas al estreno me dijeron que está muy bien, toca un tema difícil, da un paso más allá y no entra en los malos tratos físicos, toca los psicológicos, tema mucho más complejo y para el que la sociedad aun está un poco verde, y es que no hace falta agredir físicamente a una persona para anularla, y eso también es violencia de género.
Deseo lo mejor para este joven artista de 22 años que a base de coraje pudo hacer la peli, le habían encargado un corto, pero le pareció imposible decir en un corto todo lo que había que decir, entonces fue de puerta en puerta mendigando dinero y al final pudo hacer la peli con 4 duros, pero ahí está.
Os animo a tratar de verla, todo el mundo debería de hacerlo.

Y más abajo otro vídeo del que obviaré hacer comentarios...